Claramente todo el dilema del comienzo o no del fútbol se ha convertido en una tremenda guerra de intereses. De un lado, la Asociación de Fútbol Argentina; del otro lado, Futbolistas Argentinos Agremiados. Los primeros, quieren que el fútbol se juegue. Los segundos, no. Así de sencillo.

Y casi que la división es completamente evidente. En un día agitadísimo, con un altísimo vuelo de información y noticias, en realidad el plato más fuerte llegó a horas de la noche, con la reunión de los jugadores en Agremiados, y la réplica desde la AFA a la medida que tomaron los futbolistas.

Sergio Marchi fue el primero: dejó clarísimo que ratifican el paro y que el fútbol no habrá partidos. Sin embargo, Medín respondió casi al instante en un canal de televisión, asegurando que todo equipo que no se presente, perderá los puntos. Es decir, la AFA obliga a que se juegue, y FAA obliga a que no.

Podríamos deducir que la decisión final la tendrán los dirigentes. Pensemos que si en común acuerdo deciden que nadie se presente, pues nadie sumará puntos esta fecha, lo cual expondría demasiado a la AFA y quizás de esa manera tenga que ceder obligatoriamente a la medida de fuerza de los jugadores.

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