Una postal que dejó el encuentro de ida que se llevaría el Leipzig por 2-1.

El equipo sensación de la Bundesliga fue informado respecto al posible accionar de los ultras locales en el partido inaugural de la fecha 23.

 

Pese a ser apoyado por más gente fin de semana tras fin de semana, el efecto Leipzig no fue bien recibido por algunos seguidores del resto de los equipos de la Bundesliga. Aquellos “hinchas” más radicales sostienen que el equipo patrocinado por Red Bull va en contra de la tradición alemana de que los equipos tengan un soporte proveniente de su gente y no de una marca comercial.

A estos supuestos hinchas hay que recordarles que, en Alemania, el 51% de las acciones de cualquier equipo debe estar en manos del presidente del club, que no puede estar ligado a ninguna empresa, mientras que con el 49% restante se puede hacer lo que quiera. Lo que busca esta ley es el apoyo económico y la participación de los patrocinadores para con el club pero que la última palabra sea de alguien ligado al club.

De hecho, el Leipzig no es el único equipo alemán con apoyo de empresas multinacionales. Un porcentaje del Wolfsburgo pertenece a Volkswagen mientras que Allianz también es dueño de una pequeña parte del Bayern Munich.

Ya han ocurrido episodios en los partidos con ambos Borussias, el Dortmund y el Monchengladbach, y parece ser que la historia se repetirá en el SGL Arena. Para evitar cualquier tipo de enfrentamiento, el Augsburgo publicó un comunicado en su página web que establece lo siguiente: “Para respetar la libertad de expresión, nosotros no vamos a prohibir todas las pancartas o mensajes aunque deberán ser autorizadas antes del partido. Una confrontación crítica es posible, pero eso no justifica de ninguna manera la violencia, el odio, la difamación y las injurias”

En cuanto a lo estrictamente futbolístico, el Leipzig quiere continuar el asedio al Bayern Munich para lo que necesitará salir del SGL Arena con los tres puntos bajo el brazo. El Augsburgo, por su parte, se encuentra en mitad de la tabla a siete puntos del descenso y a uno menos de los puestos de Europa League. Manuel Baum no quiere que se repita lo ocurrido en el Red Bull Arena en la primera ronda cuando su equipo cayó de visitante 2-1.

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