Al folclore del fútbol argentino le dan de un lado, pero le sacan del otro. La idea (al menos en las declaraciones) es que de a poco vuelva el público visitante, sobre todo en algunos partidos del interior y del Gran Buenos Aires, pero siempre pasa algo. Primero en Avellaneda, con los hinchas del Granate ocasionando destrozos, y llevando a Víctor Blanco a que no quiera recibir más dos parcialidades. Ahora, Russo le otorgó más de 10 mil entradas a River, para el partido de mañana, pero el APREVIDE decidió que no haya banderas.

La superpoblación de hinchas de Boca en la tribuna visitante de Banfield no fue casualidad. Se vendió un número muy alto de entradas, e ingresó más de lo estipulado. Muchos esperan que suceda lo mismo mañana, y en vez de prevenir, la decisión de Lugones, titular del mencionado APREVIDE, es que no haya más banderas. ¿La excusa?: “Para que los hinchas no se amontonen en los primeros escalones, y queden muchos inutilizados”.

Que la familia vuelva a la cancha, que disfrute y esté más cómoda, es el objetivo que perseguimos con el ministro Ritondo. Y esta medida es necesaria porque las tribunas van a estar llenas y si los hinchas no pueden usar la totalidad de la popular, terminarán innecesariamente apretados” enfatizó el propio Lugones.

En parte, se puede tomar algo de las declaraciones como cierto, la comodidad del hincha no es algo que se vea habitualmente, sobre todo si hablamos de estos clubes grandes, que llevan mucha gente. Pero, por otro lado, la solución no parece ser esta, la de impedir las banderas, algo que siempre representó al hincha argentino, y que no le hace ningún mal al deporte. Lamentablemente, en este caso, como en tantos otros, no se busca una solución definitiva, y que sirva, sino que terminan con algo provisorio, que no siempre da resultados.

Comments

comments

No hay comentarios

Dejar respuesta