Por Gabriel Pallares – @Gabrielpallare9

Tarde lluviosa se vivió ayer en el Monumental, con un panorama gris en el cielo pero la gente le ponía un poco de calor, River empezaba el partido un poco desprevenido si podría decir o solo fue molestado por el planteo ofensivo que le plantó Quilmes en campo Millonario, las subidas de Benegas y Andrada (ex River) hicieron llamar la atención en la defensa de River por sus llegadas en los costados.

En si, River parecía de a poco encontrar un poco de movilidad en el mediocampo, como la primera aparición de Rojas en el partido metiéndole un pase gol a Alario que terminó en polémica por un presunto penal. El terreno se resistió a gran cantidad de agua que caía en Núñez pero eso no fue una escusa para que sus creadores se hicieran sentir en el campo rival. Con Nacho Fernández como el mejor de la primera parte, llegó a sorprender con tiros de afuera del área, que pasaron muy cerca del palo, sin dudas el 26 fue el más determinante en plan de juego, sin tener un gran potencial físico, usó el cuerpo de debida manera y provocó varias infracciones que derivaron a que Rapallini amoneste a jugadores cerveceros.

Gallardo al entretiempo más o menos ya se encontraba con el partido y decidió sacar de su galera un conejito que en el partido anterior nos dio la victoria. Si, Rodrigo Mora fue nuevamente la carta para ganar el partido según el estudio del Muñeco, y que te puedo decir que es el técnico con gran capacidad para leer el juego y así meter mano en el banco, Gallardo no se equivocó y acertó, como lo hizo en Mendoza, ayer hizo lo mismo. Un Mora muy cambiado y con muchas ganas de jugar, algo que no se veía en los últimos partidos y mucho menos mojando en el arco, 1 año esperó para gritar.

Sigamos con el partido de ayer, Mora ingreso y fue determinante, muy preciso con el centro por derecha que permitió a Driussi bajársela para Alario y que este la mandé a guardar. Sonreía el Muñeco tan alegre porque el equipo respondió a sus órdenes y ese cambio dio un toque de frescura, que fue lo que necesitaba. Y también lo hizo desde una salida, a pura velocidad, imparable, un rayo. Mora descargo para Driussi, Driussi para Alario, y Alario para el gol. Doblete del flaco con la 13 en su espalda, el delantero con mejor presencia en el fútbol argentino, siempre Alario. Doblete para su marca personal y sigue sumando, desde que fue la apuesta fuerte de Gallardo para levantar la Libertadores en el 2015.

Como cambio River con un ingreso, encontró la frescura y la contundencia, supo pegar en los momentos indicados. River sigue sumando y se prende. ¿Será Alario-Driussi-Mora un gran tridente?

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