-Tenemos que ganar los tres partidos que nos restan y para la diferencia de gol tenemos que…

Perdón, estaba sacando cuentas. Viste cómo es esto… siempre esperando el milagro. Siempre atados a una ilusión. Esta copa nos es tan esquiva. Cómo será que desde que pudimos alzarla, jugamos 15 partidos y solo ganamos dos. Sí, leíste bien, dos. No nos quiere tanto, y sin embargo nosotros somos capaces de todo por ella. Bueno, por lo menos nosotros los hinchas. ¿Me preguntas si no tengo en cuenta a los dirigentes? Primero pido permiso, porque parece que después de haber levantado el club como lo hicieron ellos, no se les puede decir nada. Creo que el socio es socio para eso, para opinar, para debatir, para reclamar. Y desde acá lo que se reclama es la falta de refuerzos. Uno que recién debutó el otro día (Piris Da Motta, quien salió lesionado a los pocos minutos) y otro que, por ejemplo ayer, faltó entrando veinte minutos.

El campeonato local es importante (y demás está decir que el domingo hay que ganar) pero la Libertadores era, o debía ser, la prioridad. Estamos ahí, con la calculadora, con el miedo de no ganar siquiera el martes 25 cuando enfrentemos nuevamente a la Universidad Católica. Estamos ahí, con el miedo también de que se repita lo de la edición pasada, cuando jugamos el último partido de local ya eliminados.

Así como digo todo esto, también pienso que San Lorenzo puede y debe salir a matar. Como lo hizo ayer durante el primer tiempo, cuando los comentaristas no paraban de admirar el juego que teníamos. Que Belluschi esto, que Merlini lo otro. Pero es fútbol, nunca hay que olvidarse esa premisa tan básica y sencilla. Si la diferencia es de tan solo un gol, si brillas pero el resultado no lo demuestra, de nada sirve. Así fue como Buonanotte nos sorprendió (y de manera tan lenta y punzante nos dolió la caída de Torrico). No tengo que recrear la escena. Ya sé lo que te pasó por la cabeza, cuervo. Ya sé que maldijiste a esta copa. Pero si nuestros jugadores no están para los 90 minutos, cómo puede ser que Aguirre se guarde un cambio. El otro día realizó los tres faltando 45 minutos y ayer se guarda uno. Inentendible. Inentendible como cuando declara que ganando los dos partidos de local y tal vez empatando clasificamos. Lo único que servía ayer era ganar, pero parece que está en nuestra esencia sufrir hasta el último minuto. Que disfrutamos esperar el milagro. No hay mucho tiempo, jugadores y cuerpo técnico saben que esto es todo para nosotros.

Ojalá el milagro nos encuentre. Ojalá esta maldita copa vuelva a enamorarse de nosotros. Yo le puedo asegurar que nadie la va a querer más que esta hinchada.

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