Comentario de Gabriel Pallares

River está dulce. River está súper delicioso. No lo digo solo yo, lo dice la gente. El partido que todos vimos ayer nos entusiasmo el corazón y nos hizo pensar en lo lindo que está jugando River, como cuando llegó Gallardo al club y nos deleitó con títulos internacionales hasta conquistarnos. Que bien hace verlo al grupo así, tan comprometido con el juego y la ambición de comerse al rival que sea en el momento que sea. River tiene estas cosas que ningún otro equipo del fútbol argentino tiene, ese paladar distinto al resto hace que nos sientamos orgullosos de quién nos dirige y del presente​ que estamos viviendo. Si bien River ayer no empezó de la mejor manera, se supo como ganar el partido a fuerza de voluntad, compromiso y responsabilidad en cada toque final. Así defino el partido de ayer, lo digo porque el equipo supo aprovechar las ocasiones y no cayó en el famoso bajón anímico que produce cuando te convierten. Hay demasiadas cosas para analizar, desde el punto de vista estratégico por parte de Gallardo hasta los futbolístico​ mostrado en el correr de los minutos. Son muchos detalles que sobresalen y llaman la atención al espectador. La orquesta Gallardesca se hace sentir con el juego colectivo que hay entre los volantes creativos, parece estar todo resuelto cuando ves al Pity-Nacho-Rojas siendo inteligentes en cada pelota en sus pies. Lo de ayer fue un verdadero partidazo desde lo colectivo, se llegó tocando y molestando a la defensa rival, que no tuvo chance alguna cuando Rojas o Nacho eran explotados para asistir a los delanteros, y ellos hacer su trabajo, mandarla al fondo de la red. Este 2017 nos hace ilusionar nuevamente con esta fórmula, ¿hay cosas para corregir? Obviamente, primero por los laterales en sí, que ayer Melgar nos comió la espalda en los dos goles, específicamente por el lado de Casco. Pero esto es obvio, cuando tenés un equipo con un gran ataque y una mentalidad ofensiva al máximo, en el retroceso la pagas caro. Los laterales en ataque cumplieron, subieron y generaron, el tema fue cuando los peruanos sacaban el pelotazo largo para los extremos y estos desborden a los costados del campo Millonario. River en ataque peligra y mucho, la defensa con algunas​ dudas en cada contragolpe y respondía medianamente. En fin, hablando de la defensa Millonaria, el punto alto de la noche fue Lucas Martínez Quarta, mucha confianza y personalidad para subir al área, quien se vistió de asistidor para empatar el juego y quien dio con una chilena espectacular el gol de la victoria parcial y así irnos al descanso a pensar en liquidar el match. Melgar quemó motores y se sintieron asfixiados por la presión constante de River, haciéndonos dueño del balón y llegando, Nacho Fernández sobresaliente y Rojas el abanderado, el equilibrio junto a Ponzio jugó un papel fundamental para ganar. Conclusión: River ayer dio pista de perfilarse como el mejor equipo argentino de la copa, sin dudas, porque lo que se mostró fue un verdadero placer ver el funcionamiento, el cómo responde el equipo a las órdenes del Muñeco. River lidera en el grupo 3 con puntaje perfecto y se afila en cada partido, cada idea plasmada en lo colectivo hará mucho daño a cualquier equipo con el que nos toque jugar. Allá vamos, el sueño continua y el juego de River mejora con el correr de los partidos.

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