Por: @MauroMontivero7 

Independiente Rivadavia igualó 1-1 con Juventud Unida, y sigue estirando la racha sin victorias en este 2017. Los goles los anotaron: Cerutti para el Azul, y Blanco para el Decano.

La Lepra saltó a la cancha con la idea de llevarse por delante al conjunto de Gualeguaychú, era dueña de la pelota, pero no llegaba al área con peligro. Acercándose a los 13’, Diego Cardozo se animó desde lejos, pero De León con una mano salvadora mandó la pelota al córner. El encuentro no tenía llegadas claras, tan solo un par de remates lejanos que no lograban inquietar a los arqueros.

El partido aburría, el balón pasaba por los pies de los jugadores de la Lepra, pero nunca generó peligro. La visita no atacó en ningún momento, y a los 31’ Tarragona logra peinar una pelota que cayó en los pies de Sosa, quien abrió hacia su derecha para que Cerutti anotara el primer tanto de la noche. Los dirigidos por Berti se agrandaron, y acto seguido al gol, Diego Cardozo avisó nuevamente, haciendo lucir al arquero visitante, quien desvió el remate del 10 leproso hacia el córner.

Cerrando la primera etapa, en una contra que agarró a la defensa del Azul mal parada, Gómez Andrade derribó a su marca, y el colegiado Ramiro López concedió la pena máxima. La falta pareció ser afuera, pero el referí indicó el punto de penal. Alexis Blanco fue el encargado de anotar desde los once pasos, y poner el partido en tablas.

Ya en la segunda mitad se notó que el local entró distraído a la cancha, el Decano salió con más carácter que en la primera etapa, y se adueño de la pelota durante gran parte del inicio del complemento. Juventud estuvo cerca de la mano de Ada, quien por poco no anotó el segundo de la visita. A los 17’, Tesuri se internó en el área de Independiente, pero Cristian Aracena le tapó el grito con un gran achique al 10 entrerriano.

La tapada del 1 leproso reactivo al Azul, que acto seguido se quedó a unos centímetros de cantar gol, de la mano de un potente cabezazo de Cristian Tarragona que rozó el poste del arco. Minutos después, nuevamente de cabeza, pero esta vez de Gómez Andrade, Independiente se quedó con las ganas por unos pocos centímetros.

El conjunto del parque, buscaba y buscaba, pero no encontraba las maneras de lastimar a Juventud. No había una idea clara de juego, y a pesar de ser dueño de la pelota, no lograba generar peligro en el arco de De León. En busca de sumar volumen de juego, Berti mandó a la cancha a Curuchet y a Encina, quienes no lograron gravitar, ni cambiar nada en el nivel del local.

Llegando al final, la visita robó la pelota y generó un contragolpe, que terminó con Mauro Maidana sacando la pelota en la línea del arco de Aracena, quien ya estaba vencido en el pasto.

Fue así como Independiente, dejó pasar una nueva oportunidad para resurgir de este mal presente, que ya acumula 11 cotejos sin ver los tres puntos, donde tan solo logró sumar 9 puntos sobre 33 posibles. Un 2017 gris, donde el Azul le debe una victoria a su gente, y cada vez complica más su permanencia en la B Nacional.

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