En el día que nació un tal Messi, celebra Juan Román Riquelme, el señor fútbol. En 1978 nació una leyenda.

Prócer del fútbol argentino, máximo ídolo de historia de Boca Juniors. Juan Román no fue un jugador más.

Nació en Argentinos Juniors, donde apenas jugó 18 partidos y marcó 5 goles, asistiendo en otros 3. Llegó a Boca, equipo que más lo disfrutó, donde jugó 388 partidos, marcando 92 goles y asistiendo exquisitamente en 150 oportunidades. Brilló en Europa (no fue a pasear), actuando en equipos como El Villareal (45 goles y 59 asistencias en 144 encuentros) y el Barcelona (6 goles y 10 asistencias en 42 partidos). También supo demostrar su calidad en la Selección Argentina, marcando 17 tantos y asistiendo la misma cantidad en solo 51 partidos.

Con el 10 en la espalda supo brillar y dejar su huella en el mundo del fútbol. Fiel a su estilo, gambeteaba en el verde césped y en los micrófonos, cuando intentaban desestabilizarlo.

Juan Román Riquelme pudo ser un jugador más de los que se destacaron, pero fue único e inigualable. Dueño de la época dorada de Boca, del caño más lindo del mundo, de los tiros libres, de los gritos más emocionantes, de las asistencias a la cabeza y los pies de Palermo, su fiel complemento en la cancha. Nadie trató la pelota como él, el último 10.

Su retiro llegó cuando nadie estaba preparado para dejar de admirarlo. Su idea era jugar hasta los 40, pero los dirigentes y el destino lo impidieron. Muchos lloramos al saber que no iba a dar más shows de magia, y hasta inocentemente seguimos pidiendo una última función, quizás en su despedida.

Hoy cumple 39 años y el mundo Boca lo sigue extrañando, pero el mundo del fútbol mucho más. Felíz cumpleaños, Torero.

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