Rooney festeja uno de los nueve goles que consiguió en la temporada 2003/2004 con el Everton.

El atacante inglés retornó al club que lo vio nacer, aunque la relación no siempre fue la mejor.

 

Wayne Rooney volvió al club que lo formó, y al que le debe las gracias por darle la oportunidad de debutar en la máxima categoría del fútbol inglés con tan solo 16 años, por dos años a cambio de 12 millones de euros que recibirá el Manchester United.

Pero, pese al buen rendimiento que mostró con 18 años, la mala gestión del Everton conllevó a pésimos resultados en la Premier League, al punto que en la temporada 2003/2004 finalizó en la 17° posición, seis puntos por encima del Leicester, Leeds United y Wolverhampton, que descendieron a la Championship.

Esto generó un descontento en el delantero inglés que lo llevó a pedir ser traspasado a otro club, con el objetivo de pelear por puestos europeos y acceder a la Champions o la Europa League. Ante la negativa del club de Liverpool, Rooney decidió pagar con la misma moneda y en agosto de 2004 rechazó una renovación por cinco años que le ofrecieron, hecho que atrajo la atención de varios clubes.

Todas estas acciones le valieron el rótulo de “niño malcriado” en las notas de los diarios locales y en la boca de los simpatizantes del Everton, que no le perdonaron su traspaso al Manchester United por 27 millones de euros a fines de aquel mercado de pases. Esta no fue una venta más, dado que fue la más costosa por un jugador que no superaba los 20 años y la más cara de ese mercado por sobre la de Drogba al Chelsea y Eto´o al Barcelona, ambos por 24 millones de euros.

Y su paso por los Red Devils es historia pura en su máxima expresión. Disputó 553 partidos en los que anotó 253 goles y superó el record de Sir Bobby Charlton, que estableció entre 1954 y 1973, de 249 conquistas el 21 de enero de este año frente al Stoke City con un exquisito tiro libre a los 93 minutos que puso el 1-1 definitivo en el marcador. Este no fue el único hito que Wayne le rompió a su ídolo: también pulverizó los 50 goles de Charlton con la selección inglesa al anotar 53 en 119 partidos.

Los reconocimientos individuales no cesaron ya que recibió el premio al Jugador Inglés del año en cuatro ocasiones (2008, 2009, 2014, 2015), el Jugador del Año de la PFA en 2010, el Jugador Joven del Año de la PFA en 2006 e integró el equipo ideal de la Eurocopa 2004, el equipo FifPro de 2011, el equipo FifPro joven de 2005 y el equipo ideal de la PFA en 2006, 2010 y 2012.

En cuanto a títulos colectivos, obtuvo cinco Premier League (2007, 2008, 2009, 2011, 2013), una FA Cup en 2016, tres Copa de la Liga (2006, 2010, 2017), tres Community Shield (2007, 2010, 2016), una Champions League en 2008, el Mundial de Clubes de 2008 y la Europa League del 2017.

En fin, un niño en el que se veía un gran potencial que cumplió y se transformó en un líder y una leyenda viviente del Manchester United. A pesar de no haber surgido en el club como Charlton, sin duda se transformó en un ídolo y un modelo a imitar para los jóvenes de la Youth Academy de los Red Devils.

Ahora sólo resta esperar a ver cómo se adaptará al modelo 2017/2018, dado que los hinchas dejaron atrás el resentimiento que tenían cuando se marchó en agosto de 2004, de un Everton que se reforzó a conciencia para poder pelear cabeza a cabeza con los seis grandes.

Un gran arquero con mucho futuro como Jordan Pickford, un joven defensor central como Michael Keane, que integró la nómina del Jugador Joven del Año de la PFA de la pasada temporada, un centrocampista que, pese su corta edad, tiene experiencia de veterano como Davy Klaassen y un delantero que también promete y tuvo un gran rendimiento en el Europeo sub 21 como Sandro; todos ellos sumados a la base del equipo que finalizó séptimo en la última campaña, con la excepción de Lukaku, bajo la dirigencia de un excelente técnico con una idea de juego como lo es Ronald Koeman.

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