Por: @natalynovillo

Qué se yo, llámalo “épica”, llámalo “San Lorenzo de los milagros”, pero vos viste cómo somos, ¿no? Pareciera que no nos gustaran las cosas fáciles. Todo ya arranca en la semana, cuando escuchás al meteorólogo que anuncia vientos fuertes y tormentas. ¿Para el lunes? Mmm… ¿Para el martes? No, para cuando juegue San Lorenzo. Son las pequeñas cosas que nos hacen, que nos forman. Pero hoy no nos termina de sonreír el corazón; ¿suspiramos apenas terminaron los penales? Sí, seguro que sí; y gritaste y te abrazaste con el que tenías al lado. Después llegas a tu casa, volves a mirar los penales, y ves esa imagen del padre con sus dos nenes. Uno de ellos llorando, pero de emoción. Tan chiquito y lo siente así, ¡qué orgullo! Pero la sensación de alegría parece ser efímera. Dolió ver jugar a San Lorenzo de esta manera. Cómo se explica traer a un jugador que es capitán en Europa y después declarar: “Es difícil hacer debutar a los refuerzos en un partido así”. Si no se la banca Gonzalo Rodríguez, ¿entonces quién? ¿Para qué lo traes? Pero al otro refuerzo, Alexis Castro, ¿lo puso? Ah… me parecía.

Qué poco juego tuvimos hoy. O tal vez ni eso. Jugamos de local, con la cancha explotada, ¿y no salís a matar? Ya sé, ni hablemos del segundo tiempo. Un complementario donde la mayor parte lo jugamos con un jugador más, donde Mussis parecía que no sabía quiénes eran sus compañeros, donde Angeleri hacía que te agarres la cabeza. Hace meses preparando este partido para sufrir así. Para no tener ni un poco de juego, de conexión. De nada. Ni Merlini, quien siempre se destaca, anduvo hoy. Peor cuando te acordas que en la semana le renovaron a Aguirre. Un tipo que no te lo banca ni la platea ni la popular.

Pero bueno, acá estamos. En cuartos. En cuartos de esta copa tan histérica y tan amada por nosotros. Más que nadie. Qué ganas de que venga para casa. Su casa. Habrá que trabajar muchísimo si se le quiere ganar a Lanús, un rival que hace años nos viene complicando. Tal vez hoy, viéndonos jugar, festejó. Demos pelea. Estamos a tiempo. Somos San Lorenzo.

Elijo quedarme con esa foto del final, la del nene llorando de emoción. Gracias Navarro. Pareciera que con los arqueros en los penales tenemos un plus. Será una de esas cosas que tienen que estar para vivir la épica, ¿no? Clima difícil, manos salvadoras, goles en el último minuto… No sufras, cuervo, que no hay nada más lindo y sorprendente que ser de Boedo.

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