Por Franco Ronzetti – @FrancoRonzetti 

Independiente igualó 1-1 en Río de Janeiro ante Flamengo y le alcanzó con el resultado logrado una semana atrás como local en el encuentro de ida. 3-2 fue el global de esta final que estuvo a la altura de las circunstancias. El rojo logra romper una sequía de 7 años sin títulos, con muy malos momentos de por medio, y llega a los 17 títulos internacionales. Un premio a los hinchas que se aguantaron los peores momentos, y para el gran plantel que se formó.

Como en la Supercopa 1995, el rojo vuelve a dar una vuelta olímpica en el mítico estadio Maracaná. Es un cuadro privilegiado, ya que ningún otro equipo argentino lo logró. Solamente Independiente, Liga de Quito y la selección uruguaya fueron campeones en este monstruoso estadio.

Párrafo aparte para el profesor Ariel Holan, quien puede disfrutar este logro no solo como director técnico, sino también como fanático que es del club de Avellaneda. Impecable trabajo del técnico, quien fue prejuzgado por no venir del mundillo del fútbol -comenzó su carrera como entrenador de hockey-, y utilizar la tecnología permanentemente -los famosos drones que generaron críticas de todo tipo-. Lo cierto es que Holan cambió críticas por halagos, a base de un trabajo que mostró sus frutos durante todo el año, convirtiendo a Independiente en una máquina de ganar, y en la mayor parte de los triunfos, jugando realmente bien, mostrando carácter e intensidad para correr hasta el último instante de cada encuentro.

Así fue el partido de anoche, Independiente lo jugó con una personalidad impresionante, metiendo cuando había que meter, aguantando cuando debía aguantar, y atacando cuando encontraba espacios para sacar a relucir sus armas en ofensiva.

La noche arrancaba complicada, dominio de Flamengo como se preveía, saliendo a buscar goles que calmaran la euforia que se vivía en un estadio repleto, con mayoría de brasileños y un puñado de hinchas del rojo que la había pasado muy mal la noche anterior, con un nivel de violencia y hostilidad de parte de los hinchas del Mengão. Pero los partidos se ganan adentro de la cancha, y el rojo supo neutralizar muy bien los intentos de ataque de su rival que estaba obligado a ganarlo si quería soñar con coronarse campeón. El golpe llegó a los 29’ de la primera etapa. Luego de una infracción mal cobrada por el colombiano Wilmar Roldán, el Fla tocó el punto débil que mostró Independiente a lo largo de la Copa: la pelota parada. Un envío al área que parecía perderse por el segundo palo tras un cabezazo, fue metido al área para que Lucas Paquetá, el jugador que más incomodó al rojo durante el partido, empujara la pelota y pusiera el 1-0. Luego, fueron 5’ de desesperación por parte de la visita, que encontró la calma con un pase profundo de Barco para que lo busque el ágil de Meza, que le ganó en carrera al defensor, quien no tuvo otra que tocarlo y cometerle penal. Un penal que fue reclamado por todo Flamengo, fue reiterado por el VAR y confirmado desde la cabina de los monitores. Barco, el pibe de tan solo 18 años, quien ya había agarrado una pelota muy pesada en semifinales ante Libertad, volvió a hacerlo. Esta vez por la gloria, en el Maracaná y ante una multitud. El crack del rojo no demostró ni un poco de incomodidad, y cruzó un derechazo que César no pudo contener al haber elegido el otro costado. 1-1 para el rojo en 36’ y todo volvía a como había empezado con un tiempo por jugarse.

En la segunda etapa el rojo comenzó a tener más espacios, producto de la desesperación de los locales, quienes veían que los minutos pasaban y no podían pasar al frente en el marcador. Tremenda noche de la defensa roja, integrada por dos chicos con un hambre de gloria impresionante como lo son Bustos y Franco, y con jerarquía necesaria para estos partidos como Amorebieta y Tagliafico. Esa línea de 4 defensores dejó todo y fue gran responsable junto al arquero Martín Campaña, que también tuvo buenas intervenciones.

Flamengo no pudo quebrar nuevamente el arco del uruguayo, e Independiente llegó varias veces y pudo liquidar la serie. En varias ocasiones, Barco tuvo aproximaciones al área. En otra, Gigliotti corrió memorablemente hacia al área rival sacándose de encima a un hombre gracias a la potencia y buena velocidad mostrada por el puma, y picó la pelota sobre el arquero César. Parecía que se metía, pero increíblemente salió apenas al lado del poste izquierdo, cuando llegaba un defensor desesperado con Barco pegado en busca de molestarlo. Partidazo de Barco, Meza y Gigliotti, las variables de ataque que tuvo el rojo. También se debe destacar al doble cinco confirmado por el torito Rodríguez y Nico Domingo, que ayudó mucho a la defensa cuando el Fla atacaba de manera intensa.

Fin del partido, empate 1-1. Independiente campeón. Vuelve el Rey de Copas a los primeros planos internacionales, sumando su estrella número 17 y convirtiéndose en máximo ganador de esta Copa Sudamericana con 2 conquistas (comparte con Boca Juniors). Un equipo que jugó a un altísimo nivel durante toda la copa, disputando series duras, algunas más accesibles, pero ganando la copa de punta a punta. Alianza Lima (Perú), Deportes Iquique (Chile), Atlético Tucumán, Nacional (Paraguay), Libertad (Paraguay), y Flamengo (Brasil) fue el camino del campeón. Un campeón justo sin lugar a dudas, con un brillante trabajo de fondo.

Independiente cierra el año de la mejor manera, como más le gusta: con un título internacional bajo el brazo. Y el año que viene será muy intenso. Recopa Sudamericana frente al Gremio (Brasil), Suruga Bank ante el Cerezo Osaka (Japón), y fase de grupos de la Copa Libertadores. Además, en el plano local tendrá la continuidad de la Superliga y la Copa Argentina. ¡Salud campeón!

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