Es inesperado el presente de Real Madrid. Hasta fines de 2017, nos encontrábamos con un panorama ideal, ya que el equipo venía de ganar dos Champions League seguidas (hito histórico), La Liga, mundiales de clubes, y más, sumado a la aplastante victoria ante Barcelona por Supercopa en el inicio de la temporada. Pero tras esto, todo cambió, el equipo está muy lejos de la punta del torneo, eliminado de forma bochornosa ante Leganés en Copa del Rey, y con un entrenador cuestionado.

Pese a todo lo detallado, debemos decir que hoy Real Madrid ganó un partido clave. Es cierto, tiene muy pocas chances de ser campeón, gran parte de su futuro depende de lo que pase con PSG por Copa de Campeones, pero hoy goleó a Valencia en Mestalla, y escala posiciones. Debe afirmarse entre los primeros cuatro, y si gana el pendiente, al menos quedará tercero parcialmente.

El partido comenzó a enderezarse de la mano de Ronaldo. El portugués cambió por gol dos penales (el segundo de muy dudosa sanción del juez), y así se fue al descanso el visitante. El descuento de Mina a los 13 minutos del complemento generó alguna duda, pero sobre el final llegaron los golazos. Marcelo y Kross aparecieron en su esplendor para sentenciar el 4-1 final con dos grandes remates, y de esta manera bajar a un equipo que viene haciendo un torneo excepcional. Quedará ver si esto es el inicio de algo, pero Zidane al menos toma un respiro necesario.

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