Batacazo en Anfield. ¿Podemos llamarlo así?. Es un dilema, ya que algunas aristas se plantan de un lado, y otras esbozan lo contrario, pero lo que si es seguro es que Liverpool goleó 3-0 a Manchester City por una de las idas de los cuartos de final, y quedó bien parado para lo que será la revancha el próximo martes, en el Ethiad Stadium.

Por un lado, ubicamos la historia del conjunto de camiseta roja en esta competencia, sumado a que ya lo había derrotado al rival de hoy en su cancha hace un par de meses, pero también debemos destacar que Manchester City llega como casi campeón en la Premier (lo puede sentenciar el fin de semana), y sin lugar a dudas como uno de los candidatos en la previa a quedarse con la corona, algo que aún no pudo conseguir en su vida.

Debemos decir que Liverpool tuvo un primer tiempo inmejorable. Marcó tres tantos en menos de 20 minutos, por medio de Salah (cuando no), Chamberlain, con un golazo, y Mane, y también lo mostró en el rendimiento, ya que la diferencia era abismal, con un equipo que jugaba a lo que quería, atacaba de forma furiosa, e imponía las condiciones.

Ya en el complemento, el trámite cambió. Llegaron las malas para el local, con la salida por lesión de Salah (habrá que esperar los estudios), y la amarilla que lo deja a Henderson fuera de la revancha. En cuanto al juego, el City propuso otra cosa, se apoderó del balón y de las chances, pero no pudo concretar, por lo que el resultado del PT también fue el final. De esta manera, Liverpool saca una gran ventaja, impensada para muchos, aunque deberá tener un buen partido en Manchester, no confiarse, y tratar de marcar, si busca meterse entre los cuatro mejores de Europa.

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