Nueva Chicago fué goleado de local por 5 a 2. Flandria se impuso de visitante y todavía sigue con vida en el Nacional B.

Lo que parecía una recuperación y alivio para el equipo de Mataderos en los últimos dos encuentros, se transformó en una dura realidad que lo deja a Chicago al borde de pensar seriamente en el descenso de categoría.

Porque el equipo de Perazzo logró contra Agropecuario y Juventud Unida tener una nueva identidad. Su equipo venía jugando en forma ordenada y sus jugadores entendieron que en esta categoría es más importante mantener el arco en cero que querer definir en forma desordenada.

Hoy hizo todo lo contrario. No solo el cielo de Mataderos fue gris sino todo el equipo verdinegro pareció perder toda la memoria de como jugar esta clase de partidos. Sobre todo con un rival que está con la soga al cuello y al borde de perder la categoría.

Nueva Chicago lo comenzó ganando desde el minuto 16, con un cabezazo de Ávalos, y complicidad del arquero. El escenario más soñado. Comenzar ganando y esperar que la visita se venga en forma desesperada para rematar el encuentro.

Y Chicago hizo todo lo contrario. Sus jugadores parecieron no entender como se juega en el fútbol profesional. Hicieron todo mal. Regalaron espacios, lo siguió buscando en forma desordenada, entregó la pelota y no presionó como lo hizo en el último encuentro. Y las consecuencias fueron llegando.

Penal infantil, innecesario, irresponsable de Monteagudo. Gol de Flandria en los pies de Matos a los 27 minutos. Pero como si no fuera poco el empate, Chicago siguió jugando en forma desordenada y desesperado sin pensar que hasta el empate era un gran negocio.

Tres minutos después, Ávalos en contra, con un cabezazo descolocado hizo que Flandria pasara a ganar por 2 a 1. Otro indicador de la noche que se venía. El murmullo y silencio de sus hinchas eran un síntoma de lo extraño que sucedía. La gente se pellizcaba sin entender lo que estaba pasando.

Nadie entendía nada. Los hinchas se miraban sin creer que este equipo era el que le había ganado a Agropecuario, y que la táctica de Perazzo, era la que puso en cancha desde su llegada.

Como no existen las casualidades, sino las causalidades, un remate desde afuera del área que tenía destino de atajada sencilla, le pica mal al arquero Requena y la pelota mansamente ingresa al arco. Sueño profundo de Chicago. De 1 a 0, al 1 a 3. Flandria lo gozaba. Hasta el campo de juego de Chicago jugaba en contra de su equipo. Silencio profundo y clima espeso en toda la República de Mataderos.

La única esperanza para el verdinegro era que en el entretiempo su técnico cacheteara tácticamente y mentalmente a sus jugadores. Sin embargo, si el primer tiempo fue un mal sueño el segundo fue una pesadilla.

Y la pesadilla comenzó cuando a menos de 5 minutos del complemento, el visitante puso el 4 a 1 con una contra en los pies de Luciano Pons. A partir de ahí los hinchas ya no se pellizcaban sino se desplomaban en sus asientos sin querer creer lo que estaban viviendo.

Una desastrosa defensa, un medio campo perdido, delanteros sin fútbol y un técnico sin respuestas futbolísticas fueron un combo perfecto para la goleada recibida.

De comenzar ganando y de estar a un pasito de olvidar el descenso, pasaba a ser goleado y comprometido con los números del fondo de la tabla.

Sobre el final, Ávalos volvía a convertir de cabeza para descontar pero nada tenía sentido para los hinchas de Chicago. Hacía tiempo que el resultado estaba sellado. Una profecía que se cumplía por todo lo que fue sucediendo en la tarde de Mataderos.

Como en toda pesadilla y en toda historia era necesario un cierre para que la gente se fuera golpeada bien fuerte. Walter Ortíz selló el 5 a 2 para Flandria, a espaldas de una desastrosa defensa.

Y ahora sí la historia se terminaba. El final se hizo carne. Los golpes comenzaron a sentirse. El silencio cortaba cualquier palabra. El cielo cada vez más oscuro era un espectador privilegiado.

Del cielo al infierno. De soñar a sufrir pesadillas. De ganar y empezar a salvarse, a pensar seriamente en descender de categoría. Como en una novela policial, solo resta conocer el final. Si Chicago retoma lo jugado en los últimos dos encuentros se salva tranquilamente de descender.

Ahora, si juega un rato, nada más, de lo que hizo hoy en su cancha, la suerte está echada: Chicago desciende.

 

NUEVA CHICAGO: 2

Leandro Requena; Julián Cosi; David Achucarro; Leandro Gioda; Juan Monteagudo; Norberto Palmieri; Leandro Teijo; Jorge Valdez Chamorro; Facundo Mater; Lucas Baldunciel; Gabriel Ávalos.

SUPLENTES: Augusto Bottini; Christian Gómez; Adrián González; Gonzalo Miceli; Gonzalo Vivas; Alexis Vázquez; Leonel Núñez. DT: Walter Perazzo

FLANDRIA: 5

Mauro Ruggiero; Juan Cruz Randazzo; Alejandro Cabral; Diego Sosa; Andrés Camacho; Mariano Puch; Iván Ramírez; Diego Medina; Mauro Bellone; Sebastián Matos; Luciano Pons;

SUPLENTES
Leonardo Griffo; Claudio Pérez; Alejandro González; Milton Zárate; Walter Ortíz: Leonardo Villalba; Pablo Bueno. DT: Favio Orsi / Sergio Gómez

Torneo: 2017-2018 – Fecha: 22

Goles: 16′ Gabriel Ávalos (NUE), 27′ Sebastián Matos -p- (FLA), 30′ Gabriel Ávalos (e/c) (FLA), 45′(+3) Iván Ramírez (FLA), 49′ Luciano Pons (FLA), 79′ Gabriel Ávalos (NUE), 90′ Walter Ortíz (FLA).

Cambios: 20′ Gonzalo Vivas x Jorge Valdez Chamorro (NUE), 32′ Christian Gómez x Facundo Mater (NUE), 65′ Alexis Vázquez x Norberto Palmieri (NUE), 74′ Walter Ortíz x Diego Medina (FLA), 84′ Milton Zárate x Luciano Pons (FLA), 88′ Alejandro González x Mariano Puch (FLA).

Amonestados: David Achucarro (NUE), Luciano Pons (FLA), Andrés Camacho (FLA), Sebastián Matos (FLA).

Expulsados: No hubo.

Árbitro: Pablo Díaz.

Estadio: NUEVA CHICAGO.

Foto: Flandria Oficial.

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