El Manchester City de Pep Guardiola cayó de local en la vuelta de los cuartos de final y quedó eliminado de la Uefa Champions League. Tras la durísima derrota en Anfield por 3 a 0 los “blues” buscaban dar vuelta la serie que los meta en semifinales.

Guardiola paró un esquema con 3 en el fondo dejando a sus defensores mano a mano con los delanteros rivales, con volantes con mucha llegada y un único delantero centro para que luche contra los centrales del Liverpool.

Cuando la gente se estaba acomodando en sus lugares, antes de los 2 minutos de juego, Sterlling recuperó la pelota en posición de ataque, se la dejó a Fernandinho, este devolvió para Sterlling quién con un pase al medio asistió a Gabriel Jesus para que este defina ante la salida del bueno de Karius para poner el 1 a 0 en el marcador. El City había encontrado un gol muy oportuno ante un rival que no te regala ni un metro en la cancha antes de los 2 minutos de juego. Con el envión anímico que significó el gol, el Manchester comenzó a acorralar al Liverpool y a llegar al arco cada vez con más frecuencia. Primero fue Sane quien avisó rematando cruzado desde la izquierda, minutos más tarde Karius volvió a salvar a su equipo ante una internada al área de Bernardo Silva desde el vértice derecho del área.

A los 25 minutos de la primera etapa, el portugués Bernardo Silva reventó el palo derecho del alemán con un zapatazo desde fuera del área que sorprendió a más de uno. Sin embargo, el momento a destacar de la primera mitad se nos presentó cuando a los 32´de juego el segundo asistente invalidó un gol de Leroy Sané ya que “estaba inhabilitado”, cuando tuvimos la oportunidad de ver la jugada repetida, rápidamente nos dimos cuenta que el rebote que al juez de línea consideró que daba en Gabriel Jesus en realidad rebotaba en la rodilla izquierda de Milner por lo que el joven delantero del Manchester City estaba habilitado.

Quién se prendió a la transmisión en la segunda parte del cotejo le costará leer lo que estoy escribiendo sobre esta mitad ya que en la segunda parte el equipo de Jürgen Klopp jugó un grandísimo partido neutralizando a Kevin De Bruyne quien había sido el primer pase claro en el Manchester, presionando bien arriba en la salida desde abajo y juntando más las líneas para recortar espacios en el retroceso.

El primer golpe fuerte para los de Pep llegó a los 10´de la segunda mitad, Sadio Mané entró al área burlando la marca de Otamendi y Laporte pero este choca contra Ederson y la pelota queda muerta en el punto penal para que Salah gambetee a arquero quién lo miraba desde el suelo y defina con muchísima categoría por sobre Otamendi para marcar el empate.

El City no encontró respuestas ante el gol, daba la sensación que los jugadores habían sentido el desgaste hecho en la primera mitad y que no tenían fuerzas para sobreponerse al gol del Liverpool que parecía sentenciar la serie. El Liverpool se sentía muy cómodo en el partido, su rival no lo incomodaba y le daba ventajas en el fondo para pasar el partido y así fue. Entrando en el último cuarto de hora, Otamendi falló en una entrega desde el fondo y Firmino definió ante la salida del arquero que no pudo hacer más que observar como la pelota acariciaba la red.  Serie liquidada, Liverpool supo jugar un gran segundo tiempo con la tranquilidad que le había dado la victoria en condición de local de la semana pasada y volvió a complicar a un Manchester que cerró una eliminatoria floja.

Los de Klopp se metieron entre los cuatro mejores de la competencia y ahora deberá a esperar al sorteo del día viernes para conocer su rival de semifinales. Por su parte, el Manchester visitará al Tottenham con la ilusión de volver a gritar campeón de la Premier League.

Por—> @Agustinpfalcon

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