Por: @Lucho_Scampoli 

El canalla perdió 2 a 0 con un River mediocre, Central hace 5 encuentros que sigue mostrando la misma cara. Falta de generación de juego, pelotazos a los delanteros y nulo desborde.

Central no pudo cortar la racha de más de 20 años sin ganar en el monumental. Las causas de la derrota en este encuentro, son quizás las mismas que mantienen al equipo auriazul en un nivel futbolístico bajo y una preparación física paupérrima que deja al equipo sin sus principales figuras, y sin marcar un ritmo futbolístico sostenible en el tiempo.

Es por las razones antes mencionadas que el equipo comandado por Leonardo Fernández, haya decantado frente al millonario con poca generación de juego, con ataques esporádicos que mayormente se dieron en los pocos robos del balón en el mediocampo. La clave del bajo rendimiento está ahí. Todas las divididas las ganó el millonario.

Crear sociedades, es algo realmente impalpable ante la vista en este Rosario Central, que de mitad de cancha y desde los tres cuatros en adelante no genera prácticamente desbordes desequilibrantes para el rival.

Otro tanto es la defensa, el canalla empezó a perder el partido desde la lesión del colombiano Cabezas. Si bien el millonario intentó el hacer sociedades por los laterales, Cabezas sacó todo y fue de lo “mejorcito” del canalla.

El cambio lógico de Martinez por el colombiano significó lentitud y una muestra de otra realidad en cuanto a su juego como marcador central; antes de su lesión. En tanto que Tobio mostró falta de ritmo, y la prueba palpable de esto fue ver un defensor que no está al máximo de sus posibilidades, como los robos de pelotas que sufrió en la misma línea del área.

Los laterales, tanto Ferrari como Parot, sufrieron la intensidad del juego planteado por River y su búsqueda de sociedades por esos sectores, mientras que tampoco colaboraron en adelantar al equipo ni generar desbordes de peligro.

La defensa en general, sufrió los cambios de ritmo que propuso River y mostró torpezas terminadas en faltas, que generaron varias oportunidades de pelota parada para el millonario, que no supo aprovechar.

Para culminar este análisis línea por línea y del pobre juego canalla, restan los delanteros. Lovera, que no tuvo participación en cambios de ritmo e intensidad en ataque, pero que tuvo una de las dos más claras para el equipo rosarino; ese cabezazo envenenado tras el centro del Pachi Carrizo; que solucionó magnificamente Armani bajo los tres palos. Zampedri, fue solo fuerza y voluntad, faltando tacto a la hora de asociarse o acomodarse para definir en alguna que otra ocasión; esa sensación de falta de olfato en un delantero que en la llegada a central, pintaba para algo más ambicioso.

El ingreso de Marco Ruben; que si bien está muy lejos de su puesta a punto físicamente; le dio un plus de jerarquía en los últimos minutos, que frente a la agonía de un central que ya perdía dos a cero, tuvo la segunda más clara, tras un pase en profundidad, definió de manera correcta, pero se encontró con un lúcido Armani que se ha convertido en uno de los puntos más fuertes de River.

En definitiva lo único que pudo lograr Central fue poner resistencia ante un River que hasta tener controlado el juego luego del segundo gol, solo era intensidad e intención de imponer su localía.

Rosario Central perdió un partido fundamental para su ambición de clasificar a la sudamericana del año próximo, quedando ahora a 4 puntos.

Para las ambiciones de Central o de la vara que dejó tan alta el Chacho Coudet (vara alta que aún no se ha desvanecido) y que el hincha insiste con mantener;  este Rosario Central le falta la columna vertebral, o un mínimo de 3 jugadores de jerarquía o que se encuentren en un buen nivel.

Lo único que puede darle esperanzas a este desahuciado Central desde el juego es la recuperación de Gil y Ortigoza que posiblemente ya estén a disposición para el próximo encuentro.

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