Por Luciano Scampoli

El canalla perdió de local con  Racing, complicando así sus ambiciones de clasificar a la próxima Copa Sudamericana. Si bien matemáticamente aún es posible, desde el nivel futbolístico parece algo utópico.

El equipo de Leo Fernández cerró una tarde para el olvido, perdiendo en el Gigante de Arroyito 2 a 0 frente a Racing.

El canalla parece no levantar cabeza y fue superado en todas las líneas por el equipo comandado por el Chacho Coudet. Desde el minuto cero Central no logró entrar en partido, mostró más ganas y prepotencia que generación de juego.

Mientras se fueron consolidando los minutos, Rosario Central era un equipo apático, prácticamente esperó y pensó más en lo que hacía Racing que en proponer. Le costó muchísimo recuperar la pelota en el mediocampo, perdió casi todas las divididas  y el nivel de los 11 fue muy bajo en general.

A estas alturas, el plantel de Central, parece estar agotado, entre “lo que hay” y los que no pueden recuperar el nivel que en algún momento mostraron.

Una defensa, que hizo lo que pudo, ante un mediocampo, donde nadie rindió, nadie peleó ni recuperó la pelota, y lo más grave, nadie generó  juego.

Un central muy impreciso, esperando mucho para salir a disputar el juego, llegando con muy pocas ideas al área rival, abusando de pelotazos a sus dos delanteros  (Ruben y Zampedri) cediéndole la posesión del balón a su rival.

Las excusas se acabaron, hoy ya no jugaron solo los pibes, estuvo la experiencia; aquellos jugadores que en fechas anteriores venían pegando el faltazo por cuestiones físicas.

Se termina el tiempo de hacer vista gorda a cuestiones ya indiscutibles, Central es un equipo sin columna vertebral desde la salida de referentes como Pinola, Donatti, Musto y Lo Celso. Desde ese momento, el canalla no fue más el mismo y las incorporaciones no dieron con la talla de las ambiciones.

Si bien es fácil mirar con el diario de ayer, es notorio que el mercado de pases ha sido un fracaso, donde la principal incorporación fue Ortigoza, que tan solo jugó 17 minutos en este torneo.

LO QUE QUEDA

El canalla si bien aún tiene alguna chance matemática de clasificarse a la Sudamericana del año entrante, desde el nivel futbolístico parece algo utópico. A tres partidos del final de la Superliga, se aferra a superar al San Pablo en el Morumbi, el próximo 5 de Mayo, para pasar de fase en la actual Copa Sudamericana.

Luego, llegará la hora de dar y barajar de nuevo, renovar caras ya agotadas en el plantel, hacer funcionar la ingeniería financiera para traer refuerzos de jerarquía y poder volver así a levantar la vara.

Este presente pobre del canalla tiene que ser reflexivo, porque sin medir la cuota de culpa que le quepa a cada parte, el porcentaje abarca sin duda tanto cuerpo técnico, como sede.

 

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