El Rojo rescató un empate en la altura de Bogotá ante Millonarios por Copa Libertadores y quedó a un paso de los octavos. Fue 1-1 con goles de Cadavid -penal- por el lado de los colombianos, y de Gigliotti del lado del conjunto argentino.

En el Campín de Bogotá, Millonarios recibía a Independiente con el objetivo de sumar de a tres para reacomodarse en el grupo G y pasar a ocupar el segundo puesto, en el marco de la quinta fecha. El equipo de Ariel Holan, en cambio, sabía que con un empate le alcanzaba, ya que debe definir como local la semana próxima ante Deportivo Lara. Pero también, si podía, iba a ir en busca de los tres puntos.

Finalmente fue igualdad, con Independiente teniendo chances para ganarlo y asegurarse la clasificación. Por momentos también la visita sufrió más de lo debido, ante un rival que mostró poco y nada a la hora de atacar.

Durante el primer tiempo, los azules asumirían el protagonismo del cotejo, pero mostraron pocas ideas a la hora de convertir la tenencia de pelota en ocasiones netas de gol. Independiente, sin brillar ni mucho menos, generó algunas situaciones peligrosas frente al arquero venezolano Fariñez. Benítez fue la individualidad más destacada por el lado del Rojo en esa primera mitad.

Los goles llegarían ambos en el complemento. A los 59′, La pelota pegaría de manera indiscutible en el brazo derecho de Fernando Amorebieta tras un centro al área, y el árbitro no dudaría en cobrar la pena máxima. Desde los 12 pasos, Andrés Cadavid estamparía un zurdazo cruzado que le daría la ventaja parcial al equipo local.

A partir del gol, Millonarios empezaría a dominar el juego con un Independiente desconcertado y apurado por volver a empatar las cosas. Los locales tendrían una situación inmejorable para ampliar la ventaja pero sería desperdiciada por uno de los atacantes cafeteros.

Minutos más tarde, la mística copera del Rojo diría presente en el Campín. Al equipo de Holan le costaba hacer pie e hilvanar un par de pases seguidos, pero de una jugada aislada encontraría el empate: Pase filtrado de Braian Romero entre los dos centrales desde atrás de mitad de cancha, ninguno de los zagueros pudo cortarlo, y Gigliotti corrió solo camino al gol. Llegaría a alcanzarlo un jugador rival, pero el Puma, el de los goles importantes, enganchó hacia el medio y sacó un sablazo incontrolable para el arquero Fariñez. El Rojo, quizá en su peor momento, encontraba un gol que le ahorraba depender de otros resultados en la última fecha del grupo.

Millonarios, sabiéndose complicado de cara a la última fecha, comenzaba a desesperarse y ahora tenía la responsabilidad de ir a buscar un gol salvador. Los colombianos iban a ir de manera masiva al ataque, dejando desprotegida la zona defensiva, algo que le traería algún que otro dolor de cabeza en el cierre del encuentro.

¿Lo negativo? El rojo pudo ganarlo sobre el final, con un gol anulado por supuesta posición adelantada de Braian Romero. En la repetición no parecía estar fuera de juego el ex Argentinos Juniors. En tiempo de descuento, ya con Millonarios lanzado al ataque y muy descuidado en el fondo, se lo perdería Gigliotti luego de una jugada entre Silvio Romero, Benítez y el Puma. Pero el mérito sería de Fariñez quien le achicó perfectamente los espacios al ex San Lorenzo.

De todas formas, el empate le viene bien al rojo, ya que si gana su partido el próximo jueves ante Deportivo Lara -en sus dos partidos como visitante perdió sin convertir goles-, asegurará su presencia en los octavos de final de esta Copa Conmebol Libertadores. Con una igualdad, deberá esperar que Millonarios no sume de a tres en su visita a Brasil. Si pierde, queda afuera automáticamente.

El panorama es, a priori, alentador: Independiente depende de sí mismo, define en su casa, con su gente, y juega ante un equipo que le cuesta hacer pie en condición de visitante.

 

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